Fecha: 2021-03-30

“Duele ver morir a otras personas; sé que la próxima puedo ser yo”

“Duele ver morir a otras personas; sé que la próxima puedo ser yo”  
Dra. Mariana Hernández Raya, área de Triage-Covid, HG Pachuca 
 
Plural.- Miedo y tristeza es lo que se siente cuando tienes que decirle a familias, parejas, padres e hijas: ¡despídanse! El área del Triage del Hospital General de Pachuca, ha sido para algunas personas, el espacio donde se vieron por última vez.  
 
“Nos duele y afecta hasta las lágrimas; después de atender y ver morir a pacientes, incluidas nuestras compañeras y compañeros médicos, muchos de ellos jóvenes, sé que en cualquier momento puedo ser yo”, dice la doctora Mariana Hernández Raya, quien nos narra su experiencia en la atención a pacientes con Covid-19.  
“En un principio no se permitía el acceso de familiares, pero ante la realidad yo les doy ese momento antes de pasar a un área aislada, donde ya no tienen contacto con nadie ni pueden hacer llamadas; algunos pacientes están tan graves que ni siquiera pueden hablar”.  
 
Médica general egresada de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, estudiante de maestría en Salud Pública y Salud Perinatal, diplomada en urgencias médicas, está adscrita precisamente en esa área, pero debido a la pandemia generada por el virus SARSCoV-2, hoy se encuentra laborando en la consulta de triage, espacio de primera atención a pacientes sospechosos de covid, donde les aplican los estudios pertinentes para determinar el nivel de gravedad y definir si es suficiente el tratamiento en casa o requieren atención hospitalaria. 
 
Joven expresiva, sus ojos alegres como única parte visible de la cara, reflejan un carácter op- timista, pero el impacto emocional de esta pandemia le afecta igual que a cientos de mujeres del sector salud que están en la primera línea de atención. 
 
Su turno es de 8 horas, de 1 a 9 de la noche, pero desde las 10 de la mañana deja de ingerir alimentos sólidos o líquidos, porque una vez dentro no puede salir ni al baño, debido al equipo de protección especial: goggles, mascarillas de alta eficiencia, overol de la cabeza a los pies, botas y guantes. 
 
“La respiración es difícil con las mascarillas, se siente mucho calor, literalmente estamos ahogándonos adentro”, afirma. Ponerse el equipo es difícil, pero quitárselo es todo un reto porque puede estar contaminado con el virus y el riesgo de contagio es muy alto.  
 
Al impacto emocional se suman afectaciones fisiológicas, como infecciones de vías urinarias en las mujeres, por aguantar mucho tiempo sin orinar. Siente impotencia y tristeza cuando sabe de la muerte de compañeras y compañeros, familiares y pacientes, a quienes no ve como estadística sino como personas que dejan a una familia, un trabajo y un futuro. “Nadie entiende lo que estamos viviendo aquí dentro, mucha gente sigue pensando que no es real”.  
 
En su turno atiende entre siete y 15 pacientes diariamente; de 10, dos se quedan y ocho se van a casa. Con sólo verlos puede intuir lo mal que están, lo que se confirma con los estudios correspondientes. La mayoría de la gente llega en estado de enfermedad avanzada y lo peor, incrédulos y desconfiados, siguen pensando que en el hospital los matan. 
 
Entre el personal ha aumentado las crisis de ansiedad, el cansancio y el miedo a las agresiones de la gente; por fortuna el Hospital General les otorga apoyo psicológico. 
 
“No somos héroes ni heroínas, sólo hacemos nuestro trabajo con mucho amor a la humanidad”, asevera. Esta labor la coloca en posición vulnerable. Hace casi un año que no se acerca a su mama, familiares o amistades, para evitar posibilidad de contagio.  
 
Lamentó el rechazo y las agresiones de la gente, cuando el personal diariamente arriesga su vida. Asegura que para las mujeres el impacto es mayor, viven doble jornada laboral, pues además del trabajo deben atender a sus hijas e hijos menores en casa. Por ello pide voltear a ver al sector salud y otorgarles más recursos materiales y humanos.  
“A la sociedad, le pido un poco de empatía, pónganse en nuestro lugar”.  
 
“A las mujeres les digo que el trabajo que hacemos es importante y debe ser valorado. Las mujeres médicas, enfermeras, de intendencia, de áreas de seguridad, hemos tenido que adaptarnos para hacer nuestro trabajo de la mejor manera”.  
 
Pidió un alto a la violencia contra las mujeres, especialmente contra trabajadoras de la salud. Quienes están en la primera línea de atención al Covid-19, como la doctora Mariana, sin duda son líderes y en el marco del Día Internacional de las Mujeres, se lo reconocemos.