“La pandemia hizo visible al personal de enfermería”
Enf. Selene Sánchez Vargas, Hospital ISSSTE Pachuca
Plural.- “La pandemia hizo visible al personal de enfermería” Enf. Selene Sánchez Vargas, Hospital ISSSTE Pachuca 2 020 Año de la Enfermería; las y los profesionales de este sector no imaginaban el vuelco de 180 grados que daría el mundo ante la propagación del virus SARSCoV-2 que causa la COVID-19, una pandemia que puso en el centro de atención al personal de salud.
“Lo celebramos con empoderamiento para enfrentar algo desconocido y letal, sin tener idea de cómo actuar ni la protección adecuada”, relata Selene Sánchez Vargas, enfermera nefróloga, adscrita al área de hemodiálisis del Hospital General del ISSSTE “Dra. Columba Rivera”.
Con 31 años de experiencia laboral, considera que el personal de enfermería había estado un tanto olvidado, y de pronto, junto a las y los médicos, se colocaron en primera línea para atender a los cientos de pacientes que empezaron a inundar los hospitales.
Ella no labora en área COVID, sin embargo no escapó a la estadística de más de 50 por ciento del personal infectado por el coronavirus en ese nosocomio. En el mes de noviembre se contagió, igual que otra compañera de la misma área, al atender a un paciente a quien no se le detectó el virus; justamente porque las medidas de protección son menores, el riesgo es latente. Para su fortuna, se recuperó sin mayor complicación y no ha dejado de trabajar.
“Es una tristeza muy grande ver como mueren compañeras y compañeros, familiares y pacientes; nos afecta demasiado”, reconoce Selene, quien cuenta con una maestría en nefrología y estudios de administración en servicios de salud.
Asegura que pese a la carga psicológica y física que viven, se mantienen firmes y buscan soluciones alternas ante algunas carencias; ella acude a terapia cada mes con sus propios recursos y también ha tenido que invertir para adquirir equipo de protección de mayor calidad, pero quizá no todas tengan la misma posibilidad. Hace un llamado a las autoridades del sector Salud y a los sindicatos, para que sus compañeras cuenten con un servicio de contención emocional urgente. Sugiere que se otorguen mayores recursos materiales y personal, ya que ante la estrategia de home office para trabajadores(as) con vulnerabilidad, quienes se quedan absorben doble carga de trabajo.
Mujer comprometida con su profesión, niega la mala fama de ser personas deshumanizadas, que no se conduelen del dolor ajeno; por el contrario, dice, si bien el personal médico está a la cabeza, las enfermeras se mantienen las 24 horas cerca de los pacientes. “No podemos llorar frente a ellos, pero somos quienes los consolamos y los acompañamos en su agonía”.
Madre de dos hijos adultos, se considera afortunada de no tener una carga familiar tan complicada, pero habla por sus compañeras enfermeras, la mayoría con hijas e hijos menores, a quienes han encargado con parientes para evitar contagiarlos, o bien los tienen en casa y deben cuidarlos, ayudarles en tareas escolares y resolver labores domésticas. “Están exhaustas y devastadas”.
Coincide en que es urgente crear políticas públicas que prioricen las necesidades del personal de salud y en especial de las mujeres, a quienes las situaciones de crisis les afecta mucho más. A las enfermeras “antes no nos volteaban a ver tanto”. Ahora se han convertido en mujeres líderes y en guías, no sólo en su centro de trabajo sino en sus familias, comunidad y en la sociedad; son expertas en asepsia y antisepsia, están acostumbradas al lavado correcto y constante de manos y otros procesos de desinfección que son parte de su rutina laboral.
No obstante, ante la psicosis que generó la pandemia por Covid-19, la sociedad se volcó contra ellas, agrediéndolas en la vía pública, en el transporte y en los propios hospitales; fueron blanco de insultos y agresiones físicas, a grado tal que tuvieron que despojarse de sus uniformes fuera de sus centros de trabajo.
“Yo le pido a la sociedad que nos dejen portar nuestro uniforme con orgullo; que no nos agredan, estamos limpias”, pide Selene. No quiere sean vistas como heroínas, sino como enfermeras profesionales.
De las condiciones adversas extrae lecciones de vida.
“Esta pandemia nos ha enseñado a valorarnos como seres humanos y como familia; nos hizo acercarnos más, abrazarnos, decirnos cuánto nos amamos. También nos ha enseñado a vivir al máximo, no hacer planes a 10 o 20 años, sólo disfrutar el presente”.
Su llamado a las mujeres es no dejarse vencer por el miedo y atreverse a hacer lo necesario para estar bien, porque son el soporte de los hogares, del sector salud y de la sociedad. Sin duda, Selene Cruz es una mujer líder, y en el marco del Día Internacional de las Mujeres, se lo reconocemos.